El difícil proceso de adaptación: Presidencialismo versus parlamentarismo
Resumen
Difícil porque constituye la necesidad de rediseñar las instituciones al nuevo contexto político de pluralidad y de competición, donde encontramos una bipolarización en las propuestas para ese efecto; difícil porque es complicado que los actores políticos se pongan de acuerdo en una refundación del régimen político; difícil porque este proceso de adaptación debe tener claramente el rol que deben jugar el gobierno y el congreso, cuyas relaciones tendrán que ser replanteadas, para que la voluntad general, por retomar la expresión de Jean-Jacques Rousseau, manifestada en las elecciones o en procedimientos de democracia semi-directa, sea respetada.
Al respecto consideramos que este difícil proceso de adaptación a la democracia del sistema político mexicano, va forzosamente culminar en una de las dos grandes tesis, entre los que se manifiestan por una reforma integral a la constitución de 1917 llamándola presidencialismo renovado o presidencialismo acotado, y entre los que nos pronunciamos por la elaboración de una nueva constitución, para adoptar un parlamentarismo mayoritario; pero independientemente de si se reforma integralmente la constitución o si se elabora un nuevo pacto político, las instituciones políticas deben adaptarse a una nueva realidad política, de pluralismo competitivo.
La teoría constitucional conoce dos grandes paradigmas que se distinguen por la manera en que el gobierno es legitimado. De esta premisa, la legitimación del poder, se desprende la gran diferencia existente entre el modelo de Washington conocido como presidencial y el modelo de Westminster, conocido como parlamentario.
En buena lógica y en armonía con la democracia pluralista, diversas ideas se han manifestado proponiendo diversas soluciones a la problemática que la gobernabilidad representa para México. Si bien es cierto que todos coinciden con la necesidad de adaptar la Constitución mexicana a la competencia política; algunas propuestas difieren en la dirección que la reforma del constitucionalismo mexicano debe seguir para garantizar la gobernabilidad y fortalecer por corolario la democracia azteca. De esta manera encontramos una bipolarización en las ideas que se manifiestan en torno al diseño de gobierno: gobierno presidencial o gobierno parlamentario. ¿Qué modelo conviene más para la democracia mexicana? ¿Cuál de estos paradigmas garantiza un gobierno eficiente y eficaz?
Para una idea objetiva debemos saber primeramente en que consisten estos modelos, para luego conocer sus convenientes e inconvenientes, vistos desde la problemática de la política mexicana.
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